sábado, 31 de agosto de 2013

Exterior

Nuestros concejales llevan a cabo la tarea de representar los intereses vecinales, por sector o por vecindario, incidiendo en el despliegue de la administración municipal. De ese modo, ya sea elevando voces de los pobladores de un barrio o de vecinos interesados en rubros específicos (económicos, sociales, etc.) comunican al Intendente sus pareceres y recomendaciones.
Dentro del Concejo se reparten entre comisiones que atienden las distintas áreas que debe cubrir la política comunal. Es la salud, el tránsito y el transporte, o la hacienda municipal y otras.
Lo que es notable radica en que la función de los ediles se da de la Municipalidad hacia afuera. Es decir, de la relación del municipio con los vecinos, con el gobierno provincial, en la convivencia regional o la vinculación con esferas nacionales. También, poco asiduamente, en un rol internacional.
Es muy poco habitual que los concejales se dediquen a las cuestiones internas del desenvolvimiento municipal.
En casi treinta años de trabajo profesional, quien escribe nunca fue consultado por temas de esa orientación. Con seguridad, a compañeros de responsabilidades similares tampoco les ha tocado esa suerte (salvo en cuestiones que alcanzaron repercusión mediática).
Es un gran defecto de la comprensión del rol de los miembros del HCD. En el caso bahiense, nuestro gobierno ocupa a unos 3 mil trabajadores y gasta unos tres millones de pesos cotidianamente. Es la empresa más grande (o, por lo menos, una de la mayores) del distrito.
¿Cómo entender o justificar el desinterés de los ediles por el tema? Deberían tener ideas actualizadas de la performance de las diversas áreas más o menos críticas de la Comuna. Su responsabilidad es auditar el despliegue del departamento ejecutivo en pos de las metas políticas votadas por la ciudadanía de Bahía Blanca.
Es determinante que la estructura del Concejo es inapropiada, insuficiente para lo que les toca hacer. Cada miembro debería tener sus asesores para alcanzar a una información lo más cercanamente posible a la realidad y no estar sujeto a la individualidad actual, que sólo se salva cuando alguien del bloque partidista puede ayudar a sus pares.
El HCD es el cabildo. Lo integran los legítimos voceros de la comunidad. Son hacedores de los propósitos elegidos en las urnas y celadores de su mejor cumplimiento. Hoy, el jefe de la ciudad está instalado en el palacio municipal y da forma ala planta y las herramientas de acuerdo a sus criterios y con fines obviamente electorales.

Será mucho más positivo que el Intendente se asiente en el HCD y dirija a un departamento de ejecución integrado por gente concursada, estable y de carrera, convenientemente asesorada por los cuerpos profesionales y técnicos que mejor convengan.