viernes, 17 de febrero de 2012

Populismo

Más o menos cerca del comienzo del ciclo lectivo, recordamos la decisión oficial de repartir unos cientos de miles de netbooks entre alumnos y docentes.
No se ha analizado el gesto cabalmente.
Unos 500 millones de pesos fueron tomados de los impuestos (que sustraen unos 40 centavos de cada peso recibido por un trabajador o un jubilado) para llevar a cabo un acto proselitista.



¿Por qué el gobierno salteó toda al estructura comercial, que significa empleo, esfuerzo empresario, activación de las redes auxiliares al comercio, el rol de los bancos, etcétera, para usar dinero público en una jugada electoralista?
Desde el punto de vista del Estado, la acción debilita la responsabilidad que le cabe a las autoridades para sostener y alentar el aparato productivo. Es una medida orientada a exaltar el clientelismo, con un uso indebido de los dineros sociales y que debilita la castigada estructura comercial argentina.
El gesto se encuadra dentro de lo que es el populismo, categoría politológica tan bien definida por algunos pensadores (no, los de Carta Abierta; obviamente), por su intención demagógica, su inacción ante el mal reparto, la desmesura del resorte estatal y la voluntad dinástica.