viernes, 19 de octubre de 2007

Antorchas


Otra vez, el Cine. El Buen Pastor relata la historia de la CIA, nacida después de la segunda guerra mundial y al servicio de la expansión del flamente imperio.
Robert De Niro ajusta en casi tres elegantes horas una descripción de la naturaleza y funcionamiento de las áreas de espionaje y contraespionaje de los EEUU.
En oportunidad de la guerra fría, la CIA se enfrentaba a la KGB (a pesar de que, como se reconoce el el film, la URSS era un invento engrosado por el imperio para su justificación extendiente).
El gran valor de este arte, como lo apuntamos en Munich es la presentación de hipótesis sobre la realidad sociopolítica: De Niro afirma que la CIA está corrupta, infiltrada.
Lo cierto es que los organismos de inteligencia, inmunes al control democrático, son la herramienta del poder real, el de los monopolios de las finanzas, dispuestos para el control de los gobiernos (propio y ajenos).
Nos colman estas expresiones, canalizadas a través de la estética, apetentes por abrir los ojos de los que quieren pensar (y actuar). Bien se ha dicho que son los artistas y los intelectuales los que portan las antorchas del camino a la reivindicación humana. De Niro, Spielberg, Clooney, Robbins están en ese sendero.